Los «errores tácticos» han diezmado a las fuerzas aéreas rusas, según la inteligencia británica

Los «errores tácticos» han diezmado a las fuerzas aéreas rusas, según la inteligencia británica

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Una sucesión de «graves y notables fallos tácticos» han diezmado a las fuerzas aéreas rusas en Ucrania, según un informe de los servicios de inteligencia militar británicos divulgado el jueves. El primer gran fiasco ocurrió a primeros de marzo y a los pocos días del inicio de la invasión, con la ocupación y posterior retirada del aeródromo de Hostomel en las cercanías de Kiev, que habría sido vital para el asalto sobre la capital ucraniana.

El informe destaca también el estancamiento desde abril en el avance en la región de Donbás a la altura de la ciudad de Izium, así como «los fallidos y costosos» intentos recientes de cruzar el río de Siverskyi Donets, también en el este del país.

«La doctrina rusa ha consistido en asignar las operaciones más exigentes a las VDV (fuerzas aéreas), integradas por 45.000 soldados profesionales contratados y bien pagados», advierten los analistas del Ministerio de Defensa británico, que culpa a la «complacencia» de los altos mandos del gran número de bajas que se han producido en las «unidades de élite».

Según los expertos, el ejército ruso no calibró de entrada la dimensión de la resistencia ucraniana y cometió errores tácticos que se tradujeron en la ralentización, el parón y la posterior retirada de las tropas en varios frentes.

«Las fuerzas aéreas fueron empleadas en misiones más apropiadas para la infantería de tierra, de ahí las grandes pérdidas sufridas», concluye el informe. «Los discretos resultados de las VDV en Ucrania reflejan una mala gestión estratégica de la capacidad de Rusia para asegurar la superioridad aérea».

Los analistas destacan cómo «las inversiones significativas» del ejército ruso en las fuerzas aéreas en los últimos 15 años se han traducido de «un desequilibrio» con el ejército de tierra que está saliendo a la luz en la invasión de Ucrania.

Las fuerzas aéreas rusas han sufrido además en la última semana un golpe simbólico y moral con la muerte en acción de guerra del veterano general Kanamat Botashev, de 63 años, a los mandos de su caza Su 25. El avió fue derribado por un misil Singer ucraniano el domingo a las 8,25 de la mañana. Su muerte eleva a diez el número de generales rusos caídos en Ucrania.

Las bajas del ejército ruso en tres meses de batalla superan ya con creces los 15.000 muertos de la invasión soviética de Afganistán que arrancó en el 1979 y se prolongó durante casi una década. Según la inteligencia británica, el elevado número de soldados rusos caídos en combate (estimado por el ejército ucraniano en 28,700) se debe a varios factores.

«Se trata de una combinación de errores tácticos, limitada cobertura aérea, falta de flexibilidad y una actitud rígida en los mandos que ha llevado a reincidir en los errores», aseguran los expertos británicos, que destacan la implicación personal del presidente Putin en los movimientos de tropas al este de Ucrania.

Desde el inicio de la guerra, los servicios de inteligencia británicos y norteamericanos han unido fuerzas y han decidido «desclasificar» gran parte de sus informes sobre el ejército ruso, en una guerra paralela de propaganda bélica sin precedentes en los conflictos de las últimas décadas.