El presidente Lasso gana el pulso a Correa y evita su destitución en una votación polémica

El presidente Lasso gana el pulso a Correa y evita su destitución en una votación polémica

Ecuador Los dirigentes indígenas evalúan desconvocar el paro nacional tras la rebaja del precio de los combustibles

Guillermo Lasso le ganó el pulso a Rafael Correa en medio de la polémica y de denuncias de manipulación del sistema de votación electrónico. La iniciativa parlamentaria de la correísta Unión por la Esperanza (UNES) para destituir al presidente no consiguió su propósito, pese al máximo pressing aplicado en los tres últimos días en medio del Paro Nacional, en el que se registraron denuncias por compra de votos, amenazas y una investigación exprés de técnicos informáticos ante la manipulación electrónico del sentido del voto a favor de la oposición.

En ninguna de las votaciones corrió peligro la cabeza de Lasso, aunque la refriega parlamentaria ha dejado en evidencia su debilidad parlamentaria. Finalmente, la bancada de la revolución ciudadana, compuesta por 47 congresistas, contó con el apoyo insuficiente de la mayoría de los asambleístas de Pachakutik (PK), brazo político del movimiento indígena, y de varios independientes y tránsfugas.

En total el bloque antigobierno sumó 80 de los 137 escaños registrados en el Pleno virtual, a 12 de los 92 que conforman la mayoría calificada (2/3 partes del hemiciclo), que hubiera derribado al mandatario conservador.

Hasta en cuatro ocasiones fue necesario votar de forma telemática, ya que la sesión se celebró virtualmente por la dificultad de los parlamentarios de llegar hasta la capital ante los bloqueos de carreteras y calles.

El bloque gubernamental, conformado por la Bancada del Acuerdo Nacional (BAN), incluido el Movimiento CREO de Lasso, y un grupo de independientes, aguantó el desafío, pero exhibió su débil músculo parlamentario, con sólo 48 apoyos. En este ocasión contó con los votos prestados del Partido Social Cristiano (PSC) y de Izquierda Democrática (ID), que han resultado definitivos. También se registraron nueve abstenciones.

Los rumores y los nervios de última hora salpicaron los momentos previos a la votación. Lasso esperó de forma paciente en su búnker del Palacio de Carondelet, rodeado de su equipo más cercano y con la convicción de que tenía ganada la votación, según pudo saber EL MUNDO. También aprovechó el último receso en la sesión para hacer un llamamiento a «la responsabilidad con el país» de los asambleístas.

Mientras tanto, Correa apretaba las tuercas: «Ya no sea ridículo. Por su engreimiento, cobardía e incapacidad tiene al borde de la guerra civil. Gradúese de demócrata, vamos a elecciones y no siga llenándose las manos de sangre», inquirió el exmandatario, que ha viajado desde su refugio en Bélgica hasta Honduras para festejar un aniversario con Mel Zelaya, el hombre fuerte del gobierno de Xiomara Castro.

El también asesor de Nicolás Maduro se jugaba mucho en este proceso, casi tanto como el presidente, ya que la destitución parlamentaria sólo se puede realizar una vez cada legislatura. Correa es prófugo de la justicia ecuatoriana y tiene pendiente una condena a ocho años de cárcel por corrupción. El pedido de extradición realizado por la Fiscalía ya está en manos, junto a los archivos del juicio, de las autoridades belgas.

El futuro inmediato de Lasso dependía del PSC, aliado en la campaña electoral que pasó a la oposición nada más iniciarse la legislatura hace poco más de un año. Sus diputados, quienes han pactado y flirteado con el correísmo pese a sus profundas diferencias ideológicas, se mantuvieron firmes ante las amenazas y la compra de votos que han escandalizado al país durante 72 horas. Al final, exigieron al gobierno «inmediatas rectificaciones».

Algo parecido ocurrió con los congresistas de ID: «Nuestro voto es por Ecuador, no por Guillermo Lasso. Estaremos atentos a que se cumpla con los derechos de los ciudadanos».

El pleno histórico, que tanta expectación había levantado, se transformó en un rosario de intervenciones durante tres días, que repetían los mismos argumentos hasta el hastío. En total, 109 congresistas hicieron uso de la palabra antes de votar.

La decisión parlamentaria llega tras la ruptura del diálogo entre el gobierno y los dirigentes indígenas, provocada por el grave enfrentamiento producido en la madrugada en Shushufindi, en territorio amazónico. Un militar murió y una docena de uniformados resultaron heridos durante el ataque sufrido por el convoy que transportaba diésel hasta un bloque petrolero. «Fueron cobardemente atacados con armas de fuego y lanzas», desveló Lasso, quien horas después ordenó a sus delegados que no acudieran a la Basílica del Voto para continuar las negociaciones iniciadas el lunes.

«No vamos a negociar con quienes mantienen a Ecuador como rehén», añadió el presidente, que señaló directamente a Leónidas Iza, líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y principal impulsor del Paro Nacional, que ayer cumplió su decimosexta jornada. Los otros dirigentes respaldaron de inmediato al líder radical. El lema «¡Son 10 puntos, no 10 centavos!», que hace referencia a la reducción del precio de los combustibles, se ha convertido en el nuevo eslogan de la protesta.

El movimiento indígena confía en la mediación de la Iglesia Católica. «De tanta pobreza nuestras comunidades no tienen con qué más luchar», apostilló Iza.