El Gobierno británico gravará los beneficios de las eléctricas

El Gobierno británico gravará los beneficios de las eléctricas

Citando España, Francia y Grecia como ejemplos, el secretario del Tesoro británico Rishi Sunak confirmó la creación de un impuesto «para gravar temporalmente los beneficios de las compañías de energía». El Gobierno británico confía en recaudar 5.000 millones de libras (unos 6.000 millones de euros) con un recargo que llegará hasta el 25% de los beneficios, compensado con execciones fiscales sobre el 90% de las inversiones.

«No hemos querido ser ideológicos, sino pragmáticos, y por eso hemos elegido un camino intermedio», dijo Sunak ante la Cámara de los Comunes, respaldado por el «premier» Boris Johnson, deseoso de correr una cortina de humo sobre el escándalo del «Partygate» y pasar a la acción con la cuestión que más preocupa a los británicos: la crisis del coste de la vida.

Los hogares británicos pagarán previsiblemente este año 2.350 euros por la factura de la luz, frente a los 760 euros que pagaron en el 2021. La espectacular subida de las tarifas contrasta con el récord de beneficios obtenidos por compañías como Shell (que triplicó sus resultados en el primer trimestre del 2020 y superó los 8.700 millones) o BP (que duplicó sus números hasta llegar a los 6.000 millones de euros).

Tras varias semanas resistiendo al clamor a favor del conocido popularmente como a «windfall tax» («el impuesto a la lluvia de ganancias»), Boris Johnson dio finalmente su brazo a torcer, días después de que su secretario de Energía Kwasi Kwarteng descartara públicamente la medida.

«Este Gobierno no se quedará cruzado de brazos y protegerá los intereses de los que están luchando duro en esta situación y de los que corren un riesgo demasiado grande», recalcó Sunak, que anticipó el destino de 18.000 millones de euros (sufragados en parte por el nuevo impuesto) en subsidios para familias menos favorecidas, que podrían acceder a 750 euros por hogar en ayudas estatales.

El punto más polémico de su intervención, y el que provocó una notable carraspera en los escaños de los «tories», fue el del impuesto a los beneficios extraordinarios a las eléctricas. Sunak toreó a su manera la referencia al «impuesto a la lluvia de ganancias» y prefirió usar el eufemismo de «recargo temporal sobre los beneficios de la energía».

El secretario del Tesoro culpó a la tendencia inflacionista post-pandemia, a los problemas de suministro y a la guerra de Ucrania como los factores que han contribuido a la subida de lor precios que está llevando al límite a millones de familias británicas.

«Francia, España y Grecia ya tomaron medidas», declaró Sunak, a la hora de anticipar el nuevo impuesto «provisional», criticado de antemano por las compañías por considerar que puede suponer un parón a las inversiones: «Vamos a asegurarnos de que las compañías siguen invirtiendo, y por eso vamos a proporcionar al mismo tiempo exenciones por el 90% del dinero invertido».

El líder de la oposición laborista Keir Starmer criticó al Gobierno Johnson de haber respondido demasiado tarde, con la inflación situada ya en el 9% por primera vez en 40 años por la subida de los precios de la energía, del transporte y de los alimentos. Los laboristas y los liberal-demócratas se felicitaron en cualquier caso por haber ganado «la batalla de las ideas» y haber logrado finalmente el impulso a una medida que llevaban reclamando durante meses.