Consumir menos para producir igual

Consumir menos para producir igual

A principios del siglo pasado, Mies van der Rohe, uno de los pioneros de la arquitectura moderna y abanderado de la escuela Bauhaus, popularizó la famosa frase «menos es más». Sintetiza que todo aquello que no cumplía ninguna función, ni ayudaba a solucionar el problema, sobra. Su célebre cita adquiere hoy cariz universal y puede aplicarse a ámbitos de diversa índole, energético incluido. Hoy más que nunca, perseguimos consumir menos energía para producir lo mismo que hace unas décadas y así ahorrar más. Lo dicho, menos es más.

Así lo corrobora el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la energía, que explica que gracias al uso eficiente de energía, se consume menor cantidad de recursos y de dinero, se mantiene o incluso se mejora la calidad de vida, se contamina menos, se prolonga la vida de los recursos utilizados y se disminuyen los conflictos sociales. Antes de que Rusia invadiera Ucrania el pasado mes de febrero, el uso eficiente de la energía era clave en la agenda de la Unión Europea, cuyo debate se centraba en la descarbonización para luchar contra el cambio climático, el agotamiento de los yacimientos de combustibles fósiles y la independencia energética gracias a las fuentes renovables. La guerra en Ucrania añadió un elemento coyuntural y Bruselas comenzó a planificar el invierno a través del ahorro en el consumo, principalmente del gas. Urge pensar sobre el uso que hacemos de la energía y cómo actuamos en consecuencia.

Impulsar la eficiencia energética no significa prescindir de las comodidades y comprometer la calidad de vida disminuyendo el uso de la energía que empleamos en nuestra vida, se basa en optimizar los procesos de producción y consumo de energía, apostar por fuentes de energía renovable con un consumo responsable y racional.

Los núcleos urbanos tienen un papel fundamental en el cambio climático y el consumo de energía y desde la administración se están proponiendo medidas que sirvan de ejemplo. Así, desde Cataluña se plantea instalar placas solares en todos los edificios oficiales. El País Vasco, por su parte, propone aprovechar también los tejados industriales para instalar placas solares, Andalucía quiere lograr que en un plazo de dos años el 7% de la electricidad consumida proceda de la generación propia y Aragón busca potenciar la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos.

Como ciudadanos, cambiar ciertos hábitos diarios e instalar algunos dispositivos en la vivienda son soluciones y herramientas que ayudan a reducir el consumo: apostar por la iluminación LED o utilizar energías renovables, como la solar térmica y la biomasa para producir calor, pueden suponer un ahorro mínimo de un 20%. También la elección de los electrodomésticos puede contribuir a controlar el uso de los recursos y, cuando toca elegir, apostar por los de categoría A+++ es la opción más sostenible y, según los cálculos de los expertos, ofrecen un ahorro en el consumo energético del 42% con respecto a otros.

Pero para conseguir el cambio, el papel de las empresas es clave. Así lo considera Ikea, que para recortar sus emisiones de CO2 ha instalado convertidores de frecuencia (que regulan la cantidad de energía que llega al motor) en los sistemas de climatización de sus tiendas de Alcorcón y San Sebastián de los Reyes. La multinacional sueca dejará de emitir cerca de 425 toneladas de dióxido de carbono, que representan un 25% de ahorro en el consumo energético.

También para Stellantis alcanzar las cero emisiones netas de carbono en 2038 es un objetivo prioritario. Para conseguirlo, el grupo automovilístico está volcado en optimizar y reducir el consumo energético de su fábrica de Zaragoza, potenciar el uso de energías renovables y llevar a cabo la electrificación de los procesos que actualmente se basan en gas. Entre otras acciones, la compañía ha puesto en marcha la instalación de 15.600 nuevos paneles fotovoltaicos y dos aerogeneradores con los que cubrirá, desde finales de 2023, el 80% de las necesidades de electricidad de la factoría. En total, se dejarán de emitir a la atmósfera el equivalente a 4.216 toneladas de CO2.

Por su parte, Cepsa, aspira a convertirse en un líder de la movilidad y la energía sostenibles en España y Portugal y ser un referente de la transición energética. La compañía, que busca alcanzar cero emisiones netas en 2050, va a acometer grandes proyectos de eficiencia energética. Entre ellos destaca, por ejemplo, la creación de la primera red global de estaciones de servicio generadora de energía renovable de Europa junto con Redexis. El objetivo de ambas compañías es completar en dos años la instalación de paneles solares en todas las estaciones de servicio de la red de Cepsa en España y Portugal. También en el ámbito de la química Cepsa ha incorporado eficiencias en los procesos y lidera la fabricación de productos con un origen en materias primas sostenibles como el NextLAB. Además, para 2030, la compañía se ha fijado el objetivo de contar con proyectos solares y eólicos con capacidad de 7 GW, que servirán para satisfacer sus propias necesidades energéticas, entre ellas, la fabricación de hidrógeno verde y biocombustibles.