Bin Salman viaja a Turquía, el país donde mataron a Jamal Khashoggi

Bin Salman viaja a Turquía, el país donde mataron a Jamal Khashoggi

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Este martes, el príncipe heredero saudí no fue el ‘hombre de la sierra’, como lo llegó a llamar el líder turco Recep Tayyip Erdogan hace un lustro. Este miércoles, Mohamed bin Salman puso pie en el palacio presidencial de Ankara con solemnidad y entre gestos fraternales con quien, en 2018, había exigido justicia contra los responsables del asesinato de Jamal Khashoggi. La memoria del columnista fue este martes, simplemente, algo que dejar atrás: Turquía y Arabia Saudí han dado un giro de 180 grados a su relación.

El Presidente de Turquía ha recibido con todos los honores a quien lleva de facto las riendas del Reino del Desierto. Flanqueados por las banderas de sus respectivas naciones e hileras de soldados turquesa, los dos dirigentes han avanzado por el patio hasta enfilar la escalinata rumbo a una reunión en la que ambos afrontaron un torbellino de asuntos pendientes. Algunos de ellos se han vuelto apremiantes en los últimos tiempos, marcados por los esfuerzos turcos de restablecer puentes con sus vecinos en la región.

«Las tirantes relaciones de Turquía con los países de la región, en particular con Arabia Saudí, han afectado al bienestar económico del país», subraya Cinem Cengiz, investigadora en la Universidad Politécnica de Oriente Medio (METU) y autora de un libro sobre las relaciones bilaterales turco saudíes. «Los dos países se enfrentan a serias crisis energéticas y alimentarias, así como a problemas económicos derivados de la situación post Covid y de la guerra ruso ucraniana», señala.

Turquía

Si algo ilustra el radical cambio de postura de Ankara respecto a Riad es la gestión del caso Khashoggi. Durante las semanas y meses posteriores a la retención, desmembramiento y destrucción de los restos del articulista del ‘The Washington Post’, en el consulado saudí en Estambul, policías y jueces turcos se pusieron al frente de los esfuerzos para esclarecer lo sucedido. Sus pesquisas apuntaron a lo más alto. La CIA, por su parte, concluyó que la orden de acabar con Khashoggi solo podía provenir de Bin Salman.

El pasado mes de abril, la Justicia turca falló a favor de transferir todo el dosier del caso Khashoggi a Riad. Del pleno del 12º Alto Tribunal Penal de Estambul que decretó la medida, solo uno, Nimet Demir, se opuso al traslado. Esta semana se ha anunciado el repentino traslado de Demir a Kahramanmaras, al sur de Anatolia. Él cree que se trata de una vendetta: «Esto llamaría la atención bajo sistemas autocráticos. Soy una víctima», se ha quejado el juez al medio ‘Middle East Eye’.

La entonces prometida de Jamal Khashoggi, Hatice Cengiz, también ha expresado su repulsa a la visita de Bin Salman a Turquía, la última tras un periplo por Egipto y Jordania. «La legitimación política que gana gracias a estas visitas a distintos países no cambia el hecho de que es un asesino», ha publicado Cengiz en un trino. «Ninguno de los compromisos diplomáticos legitimará la injusticia», ha remachado en otra publicación.

Son numerosos los factores que han determinado la decisión turca de abandonar la vía de la confrontación con Arabia Saudí, y que había llevado a Erdogan a abrir las puertas de su país a miembros de formaciones proscritas en Riad como los Hermanos Musulmanes, a apoyar a Qatar en su enfrentamiento con los saudíes y a criticar duramente al heredero Bin Salman. En respuesta, Arabia Saudí había aprobado de forma encubierta duros embargos de bienes turcos.

El cambio de postura turca se ha acelerado en el último año. En abril, Erdogan visitó a Bin Salman. Sinem Cengiz cree que esto tiene que ver con la situación interna, marcada por una inflación de más del 70% lastrada por el precio de la energía. «Turquía y Arabia Saudí tienen economías complementarias. Arabia Saudí esté especializada en el sector energético, mientras que Turquía se especializa en la industria de Defensa y de alimentos. Este reacercamiento es política y económicamente lógico».

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